mano... Por lo tanto es absolutamente necesario que nos paremos a revisar nuestro equipo, que
comprobemos que todo funciona como debe, que tengamos todo preparado para que nada falle en el último momento... se acerca el gran día...comprobar que nuestro equipo va a estar a la altura de nuestras expectativas...
PUNTOS CLAVE EN LA APERTURA
Los días previos al inicio de una nueva temporada son siempre jornadas llenas de ilusiones y nerviosismo en las que a veces prestamos más atención a la preparación de los señuelos o de la caña, que a los pequeños detalles o al planteamiento de cómo afrontar ese día esperado. Saber que el estado de algunas prendas clave como el chubasquero o el vadeador es el adecuado, o qué moscas usar con las truchas que están aún perezosas, son cuestiones que no debemos olvidar.
Sin duda, la apertura tiene algo de mágico y especial. Es el día en que por fin podemos ir de nuevo a ese coto que tanto nos gusta e intentar engañar un año más a aquellas truchas que el año pasado dejamos por allí, o sorprendernos con ese ejemplar que ni siquiera habíamos visto antes. A fin de cuentas, se trata de volver a retomar nuestra actividad con total naturalidad, salir de nuevo a última hora de la tarde, olvidándonos de todas las preocupaciones y del estrés acumulado a lo largo de todo el día y, por supuesto, los fines de semana. Empezar a ver cómo cada día se hace más largo que el anterior, cómo las truchas cada día que pasa se vuelven más recelosas obligándonos a depurar cada vez más nuestra técnica. En fin, volver a lo que durante cinco meses tanto hemos añorado.
Aunque también hay que decir que este parón es hoy en día un poco relativo, pues cada vez son más los pescadores que durante la veda invernal siguen pescando. Son unos meses excelentes, por ejemplo, para pescar en los lagos o embalses, procurando así depurar nuestra técnica y comenzar a practicar otras que sin duda también nos dejarán enganchados. Y cómo no, tenemos los intensivos, lugares que en algunos sitios de España llegan a contar con ejemplares de trucha autóctona, además de las conocidas arcoiris, y que en muchas ocasiones serán tan difíciles de engañar como las que encontremos en aguas de regulación tradicional.
Pero la apertura (el día de pesca, con mayúsculas) siempre será el día en que los ríos salmoneros del norte se llenen de pescadores desde la noche para intentar capturar ese codiciado salmón o, en el caso de los cotos tradicionales de truchas, verán llegar uno tras otro los coches a sus orillas y choperas para ir ocupando las mejores zonas para comenzar la jornada. Por ello no podremos dejar para última hora todas aquellas cosas que, por una parte, nos harán el día de pesca mucho más agradable y, por otra, nos ayudarán a conseguir un mayor número de capturas. No profundizaremos aquí en todo aquello que debemos tener en cuenta para este primer día, pero sí en algunas cosas que, si hace meses que no pescamos, será mejor revisar antes de echarnos al río.
LLEGAR EL PRIMERO
Como suele decirse: “el que llega primero, llega dos veces”... nada más cierto cuando de pesca se trata. Si hay algo que destaca en los primeros días de apertura es que parece como si todos los pescadores nos pusiéramos de acuerdo para pescar en el mismo sitio y a la misma hora. Y, como todos sabemos, nada peor para pescar que las aglomeraciones.Sabemos que resulta complicado de conseguir, pero siempre que pueda, intente evitar que haya más pescadores en la misma zona que usted. Para saber si es el primero en pescar en un determinado tramo, deberá fijarse en la vegetación de la zona: ¿está pisada la hierba?, encuentra huellas en las orillas?... si aprecia que el tramo ya ha sido pescado, quizás lo más conveniente sea esperar, en poco más de una hora las aguas habrán “vuelto a su cauce” y todo se encontrará como nuevo para usted.
Para llegar el primero muchos pescadores se pegan el gran madrugón del año, eso puede funcionar en muchos casos, pero no está de más que tengamos en cuenta que la hora del mediodía, cuando casi todos paran a comer esta también un momento ideal para probar suerte.
Durante estos primeros días conviene tener especial cuidado con cualquier posible ruido. Las truchas están acostumbradas a la tranquilidad invernal, periodo en el que no son molestadas por ningún pescador, así que cualquier sonido extraño será más fácilmente percibido. Mucho cuidado por tanto al acercarnos al río con el coche o caminando.
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